Cuantas veces habremos sentido el peso del mundo en nuestras espaldas, cuantas veces habremos sentido que no podemos seguir adelante, que ese peso se torna ya insoportable para nuestra columna psicológica. Son momentos de mucha sensibilidad y debilidad, pero son momentos en los cuales mas nos tenemos que sentir fuertes y luchar aunque la batalla ya este perdida… Eso es lo que mentalmente pensamos en momentos así, pensamos que ya todo termino, que la batalla ya esta perdida, pero no es así en realidad. Los problemas nos acorralan psicológicamente, muchas veces no encontrando escapatoria alguna. Una vez mas el peso nos hace recordar que no podemos continuar así, es tiempo de revestirnos con la armadura, tomar la espada y luchar para combatir y ganar la batalla. Y es así como funciona esta vida, es un campo de batalla, en el cual solo quedan en pie los más fuertes. Y eso es lo que tenemos que lograr alcanzar, quedar en pie cada día, haciendo frente a todos aquellos obstáculos que nos vayan surgiendo.
Tenemos que saber lo fuerte que somos por dentro, lograr despertar el guerrero interno que en muchos de nosotros duerme, impaciente por ser despertado.
Solo es una cuestión de actitud, solo es eso, tan simple como eso. Mirar la vida con otros ojos, no con ojos miedosos, sino con los ojos del verdadero guerrero que somos por dentro.
Es este peso del mundo, los problemas, los que nos hacen retroceder en el campo de batalla, y es ahí cuando el enemigo avanza y avanza, hasta que llega un punto en el cual, miramos atrás y vemos un oscuro y profundo precipicio, y frente nuestro nos encontramos cara a cara con nuestro enemigo, tratando día a día de hacernos retroceder unos centímetros mas, la pregunta acá seria si vamos a permitir que eso suceda. Debemos dar batalla y luchar como verdaderos guerreros que somos y jamás dejar que el enemigo avance. Luchen hasta el fin.


